martes, 10 de septiembre de 2019

S.P.Q.R. (Santiponce Pueblo Querido Romano). 2ªParte.


Esta será una luz que nunca se apagará.
El espíritu de unión ciudadana que ha estado callejeando por Santiponce en los días previos, terminó derramándose arrebatado por todo el Conjunto Arqueológico en la celebración de esta II Romanidad. La luz que guía el camino ya está encendida y antes que nada y para que no se olvide, tenemos que mantenerla viva. Vista la generosidad, dedicación y valía personal de los que han contribuido a crearla, no parece que ningún huracán consiga apagarla. Y además, es una luz que alumbra a todos, por lo que TODO el que quiera puede ayudar a mantenerla. Si la palabra luz ya es significativa, la luz de la palabra lo es aún más... palabra de honor.


Todos somos santiponceños.
Los santiponceños, acompañados por la Centuria Romana de Huelva Legio XIX, la Asociación Romanos de Ubrique (Cádiz), la Asociación Alamedida Augusta Emerita Legio XX de Mérida, el Grupo Municipal de Recreación Histórica Baebia Aruccitana y Populus de Arucci (Aroche)  exhibieron orgullosos sus raíces romanas llenando de luz en dura competencia con un sol castigador las, durante tantos siglos, despobladas calles de Itálica. 

La bienvenida.
No hay imagen más alentadora que la de un pequeño romanito con su espada de madera o la de una abuelita de la Residencia FOAM ataviada con su palla. La misma vivacidad en sus ojos no definen su edad a no ser que nos pongamos a contar los pliegues en sus caras. La proyección permanente del vídeo oficial del evento en el centro de recepción, la exposición fotográfica Santiponce Despierta en los pasillos del Anfiteatro y la llegada de la mayoría de los vecinos luciendo sus galas romanas con un cada vez mayor rigor histórico, dieron la bienvenida a un numeroso público visitante y un nutrido grupo de medios de comunicación ávidos de plasmar una recreación histórica romana en un escenario difícilmente igualable.

Emilio.
Bajará la tierra y bajará el dolor. Los centuriones también lloran aunque sus lágrimas se diluyan en sudor. Está todo muy reciente, Emilio. Si hay algún lugar llamado cielo, seguro que existirá una guitarra, una voz, y una montón de manos unidas recordándote. Igual ese espíritu de unión lo eres tú. Sit tibi terra levis, Emperador.

La comitiva femenina. Talleres de creación, la orfebrería, el vestuario...
Pues qué quieren que les diga que no sea lo de siempre...que en cada evento la comitiva femenina aumenta y va más hermosa y espectacular. La cantidad de detalles que presentan invitan al deleite ya que el trabajo artístico realizado en los talleres de creación nos obsequiado con réplicas auténticas y con alto rigor histórico. Lo único que no me gusta de la comitiva femenina es...que nunca puedo verla.

...y la masculina.
Agradecer el esfuerzo a todos los que no solo han acompañado a la comitiva sino que se han convertido en pieza fundamental de los actos, amenizando con sus sensacionales puestas en escena (lecticia romana, carro con bueyes, la lucha de gladiadores),  y contribuyendo con sus cada vez más variados y elaborados trajes de patricios, senadores, labradores o esclavos... Una delicia y un elemento primordial y necesario de seducción.

El Teatro.
La imagen exhibida tanto en las gradas como en la escena del teatro no solo se podría definir como historicista sino como histórica con tanto santiponceño junto en tan excepcional decorado.

Las Centurias.
No es vanagloria, es obligación y responsabilidad. Un traje de centurión es lo que es y representa lo que representa. Adriano fue poeta y soldado a partes iguales. Si sale el día en que toca ser milite y hay que ir preparado para la guerra, se va. Es, en cierta medida el precio que hay que pagar por este, se entienda o no, un gran orgullo. ¡Salve, mis centuriones!


Declaración del Día de la Romanidad.
El último de los actos programados consistió en la lectura por parte de nuestro Presidente Juan José de la Declaración del Día de la Romanidad,  (manifiesto preparado y pulido con P de Piluca) y que transcribimos en la serie fotográfica. (tu conciencia será siempre el peor de los enemigos-proverbio de...algún sitio será).

La Convivencia y el Trabajo.
Agradecer las muestras de cariño y admiración recibidas por parte de los invitados a la convivencia posterior. La tarea realizada por los voluntarios y por los encargados del catering, me van a permitir que la califique como ciclópea. Una generosidad desmedida en el esfuerzo particular no podía dar otro resultado que este maravilloso Despertar. ¡Salve, mis Diosas Despiertas y Ateneas!. No es difícil imaginar que a lo largo de su historia, el mundo ha sido movido a partes iguales por interesados y desinteresados, adjetivos ambos de muy amplias interpretaciones...

La culpa.
La culpa de que la imagen del pueblo de Santiponce haya salido reforzada en este fin de semana ha sido precisamente del pueblo. El impacto mediático y económico ha sido culpa del pueblo. Que todo haya salido como ha salido ha sido culpa del pueblo. Que si ha habido fallos, afortunadamente han sido del pueblo y el pueblo sabrá solucionarlos. Que me repito hasta la saciedad, lo sé pero me da igual, porque en esta historia el pueblo somos todas y todos, amarillos, verdes o coloraos. 
Esta sorprendente iniciativa ciudadana, bajo la guía del movimiento global Día de la Romanidad, no se va a quedar parada. Una ciudadanía, la de Santiponce que se multiplicó para incluso conseguir un buen puñado de firmas para la declaración de Itálica Patrimonio Mundial, . El II Día de la Romanidad ya es historia.



¡¡¡BIENVENIDOS AL III DÍA DE LA ROMANIDAD!!!




Por último, no podemos dejar de dar las gracias por su colaboración económica e inestimable ayuda logística en la realización de la convivencia realizada con las Asociaciones invitadas y el resto de Asociaciones locales. A todos, muchísimas gracias.
Ayuntamiento de Santiponce - Andrés Pastor, S.L, - Bar "El Barranco" - Caisol Global, S.L. - Carnicería Andrés Silva - Danone - Farmacia D. Joaquín Vera - Farmacia Dª. María del Carmen Gargallo - Gran Venta Itálica - Hdad. Ntra. Sra. del Rosario - Horno La Parra - Obrador Itálica - Papelería Silio - Peña Taurina Flamenca Los Amigos de Santiponce - Pescadería Amparo - Publicidad Carrera, S.L - Restaurante Horno de Gregorio - Restaurante Jomapa - Restaurante La Caseta de Antonio - Restaurante Ventorrillo Canario - Roma Ferretería Industrial, S.L. - Semillería Agro García - Spar Santiponce.






 




















































































































































































































































































































































































































































Declaración del Día de la Romanidad





Muchas de las actuales naciones de Europa, norte de África y Oriente Próximo no se entienden sin el hecho de que se asientan sobre lo que fue la ecúmene romana o, más  popularmente  dicho,  el  mundo  conocido  de  entonces.  Sin  ese  pasado  romano, tales países y tales gentes serían muy distintos o directamente ni serían. Y el Día de la Romanidad pretende  festejar  ese  origen  común  de  pueblos  que, tras  la  extinción política de Roma, siguieron caminos la mayoría de las veces muy distintos. Eso es lo que definimos como Romanidad: el conjunto de naciones que en unos casos  tienen  su  origen  en  lo  que  a  nivel  popular  se  conoce  como  el  antiguo  Imperio romano  y  que, en  otros,  son  lo  que  son  gracias  a  la influencia  que  la  cultura romana ejerció sobre ellas. El  mundo  romano  no  surgió  de  la  nada,  sino  que  fue la  culminación  de  un proceso  de  difusión  cultural  que  tuvo  como  corazón el  Mediterráneo.  Aunque  ya diversos  pueblos  habían  estado  intercambiando  —por todas  esas  costas  y  durante siglos— conocimientos, productos agrícolas, manufacturas y tecnología, con Roma se alcanzó la cumbre del proceso. Roma asimiló culturas previas como el helenismo, se transformó de manera radical y, a su vez, se convirtió en difusor de esa cultura mestiza por tres continentes, llevándola mucho más allá de las riberas visitadas en tiempos por griegos y fenicios.
Eso fue la ecúmene romana: una entidad política y cultural que llegó a integrar a multitud de etnias y culturas autóctonas de lo más diversas. Con el tiempo, se dividiría en  los  Imperios  de  Oriente  y  Occidente.  El  segundo entró  en  un  largo  proceso  de decadencia política que le llevó a desaparecer en el siglo V. Pero su extinción fue solo política.  Durante  largo  tiempo,  multitud  de  habitantes  de  los  antiguos  territorios occidentales  siguieron  considerándose  romanos,  por lo  que  podemos  decir  que  la nación sentimental romana continuó existiendo durante siglos.
Y  más  todavía  perduró  la nación  cultural.  Subsistió  en  la  mayor  parte  de  esos territorios, amalgamándose o incluso asimilando a los pueblos que los   habían conquistado.  Fue  un  proceso  largo  que,  con  el  tiempo,  llevó  al  nacimiento  de  las diferentes naciones que ahora ocupan buena parte de Europa y el norte de África. En cuanto  al  Imperio  de  Oriente,  duraría  mil  años  más para  desaparecer  en  el siglo  XV, tras haber perdido casi todo su territorio ante el empuje de diversos invasores. Muchos de  sus  habitantes  se  islamizaron  —todos  en  costumbres  y  la  mayoría  en  religión—, pero  el  sustrato  romano  siguió  ahí,  influyó  a  su  vez  en  los  vencedores  y  sería  a menudo protagonista en el curso seguido por esas gentes.
«Sobre  la  base  del  Imperio  Romano  se  inició  la  evolución  cultural  de  las  naciones que a día de hoy integran la Romanidad»



La  riqueza  cultural  acumulada  durante  siglos  y  la  superioridad  tecnológica romana   hicieron   que,   con   frecuencia,   los   vencedores adoptasen instituciones, legislación, técnicas e incluso la lengua romana, el latín. Y, cuando no, incorporaron a su  cultura  mucho  de  todo  eso.  Sobre  esa  base  se  inició  la  evolución  cultural  de  las naciones que a día de hoy integran lo que llamamos la Romanidad.

En la propia Península Ibérica, los visigodos —que no llegaron como invasores sino  enviados por los  romanos  a  combatir a  suevos, vándalos  y  alanos,  y  restaurar la paz— mantuvieron el orden romano. Con ellos, se prolongó dos siglos en Hispania la Antigüedad   Tardía,   hasta   que   el   estado   visigodo   fue destruido   por   invasores musulmanes a comienzos del siglo VIII. Y tanto los hispanorromanos del norte como los   andalusíes   del   sur   conservaron   sus   rasgos   culturales   romanos,   que   fueron mezclándose  con  influencias  norteuropeas  e  islámicas  a  lo  largo  de  un  proceso  tan dilatado como lógico.
La  opción  del  4  de  septiembre  para  celebrar  el  Día de  la  Romanidad  hace referencia  al  día  en  el  que,  en  el  año  476,  Odoacro depuso  a  Rómulo  Augústulo  y liquidó  de  manera  formal  lo  poco  que  quedaba  del  Imperio  de  Occidente.  La  hemos elegido  por  su  valor  simbólico,  porque  ahí  se  acabó  el  Imperio  de  Occidente  como nación  política,  pero  no  como nación  cultural  (en  la  que  incluimos  el  Imperio  de Oriente) y aún pervive en la Romanidad, de la misma forma que un abuelo lo hace en sus nietos.
En  una  época  llena  de  luces  gracias  a  los  avances  sociales,  científicos  y tecnológicos,  parte  de  las  sombras  las  pone  un  identitarismo  ciego  y  epidémico  que lleva  a  fabricar  colectivos  a  partir  de  un  rasgo  de identidad  —ideológico,  religioso, étnico,  sexual—  para  luego enfrentarlos  al  resto.  A la  construcción de  un  «nosotros» contra «los otros» basado en cualquier diferencia en el fondo secundaria. Es una razón más para celebrar lo que une a una parte considerable de la humanidad, en vez de dar importancia a lo que pudiera dividirla.
El Día de la Romanidad, por tanto, no es un ejercicio de nostalgia. Tampoco la vindicación de ningún pasado glorioso real o supuesto. Pretende festejar que gentes de tres  continentes  tienen  raíces  comunes  de  las  que  surgieron  troncos  muy  diferentes, gracias  a  evoluciones  sociales  y  políticas  distintas.  Celebrar  que,  dentro  de  una humanidad  que  es  una,  parte  de  ella  cuenta  con  un  pasado  común  que  sobrevive  en muchos rasgos culturales actuales. Eso es la Romanidad.
«La Romanidad  pretende  festejar  que  gentes  de  tres  continentes  tienen  raíces comunes de las que surgieron troncos muy diferentes»