domingo, 12 de noviembre de 2017

TROCITOS DE PIEDRA Y TINTA

Iniciamos una modesta serie de publicaciones con el propósito de acercar a los visitantes del blog, parte de la historia de nuestro pueblo y sus monumentos.


En esta primera de ellas, presentamos un fragmento del libro "Historia de Itálica, municipio y colonia romana" del periodista Aurelio Gali Lassaleta de 1892. De forma muy escenográfica se relata el viaje de hace más de 150 años de la visita de la Reina Isabel II a Santiponce.

Isabel II, conocida además de por Reina,  por su pasión a la cocina y a los "cocineros entre otros gremios.." (que me perdonen los monárquicos), ofreció su respaldo a las excavaciones recién iniciadas lo que supuso el impulso definitivo (que me perdonen los republicanos) para la conservación del monumento.

Dejando atrás la imagen folclórica del conjunto (no me la hubiera perdido por nada del mundo), llama la atención que ya en aquellos días se prometían cosas que se quedaban en eso, en promesas. (más o menos como hoy día). Por cierto, que bien nos vendría ahora que la Excma. Diputación Provincial, "tan celosa ella", nos dedicaran como allí contaban, cierta suma a la reparación del Monasterio.

El 23 de Septiembre de 1862 fueron visitados Itálica y el Monasterio de San Isidro del Campo por S.M. la Reina Doña Isabel II, acompañada de la Corte, en el viaje que hizo en el mismo año a Sevilla.
Por iniciativa a la Academia Arqueológica y Comisión de Monumentos históricos, y de acuerdo con el Municipio y Diputación Provincial, se ofreció el espectáculo de asistir, en la tarde del referido día, la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío, y comparsas bulliciosas con las bandas de música de los pueblos comarcanos.

Se erigieron arcos triunfales en los pueblos de Camas y Santiponce, levantándose una tienda para SS.MM. frente al Anfiteatro. Penetró Dª. Isabel en el mismo, en donde estaban enhiestos estandartes simulando a los de los romanos, de color romano, guarnecidos de flecos de oro, leyéndose los nombres ilustres que ennoblecieron la Colonia itálica. Las letras estaban esculpidas en cobre galvanizado.
En nombre de las autoridades y corporaciones fue recibida S.M. por D. Fernando de Gabriel y Ruiz de Apodaca, pronunciando éste un discurso.
Los Sres. Duque de Tetuán y Ministro de Fomento prometieron una sincera voluntad de contribuir a los trabajos de exhumación, siendo lo más peregrino que todo ha quedado en promesas.
Al detenerse la comitiva en el centro del Anfiteatro, junto al pilar que lleva los versos de Rioja, el espectáculo que se ofrecía a la vista era imponente. A lo lejos el cerro de Santa Brígida, en cuya cúspide ondeaba el pabellón nacional. En los declives de aquellas cadenas, en descenso gradual, heterogéneos grupos -diferencias por banderas con divisas e inscripciones- prorrumpiendo en estentóreos de ¡Viva la Reina!.
En un repecho un escuadrón de lanceros cuyos cascos descomponían los moribundos rayos del sol.
En el valle la tienda y algo retirado el coro de la Juventud Filarmónica en traje andaluz y uniforme con guitarras, panderas, flautas y violines.
La Reina contestó al discurso del Sr. Apodaca con extremada complacencia. En este momento el infatigable arqueólogo señor Ariza presentó a S.M. un lindísimo camafeo encontrado en aquellas excavaciones.
Después de hacer un minucioso examen de estas ruinas, SS.MM. se retiraron a las seis y media de la tarde, yendo a rendir un tributo de admiración al Monasterio que guarda las cenizas del héroe incomparable de África y de Tarifa.
Como recuerdo de esta excursión se ha colocado en la parte derecha y alta del Anfiteatro una lápida, la cual existe en nuestros días y que publicaremos en lugar oportuno.
El Anfiteatro itálico ha sido visitado desde Felipe IV por todas cuantas personas reales han venido a Sevilla, y además puede asegurarse, sin temor a dudas, que el 95 por 100 del turismo, en sus excursiones por Andalucía, ha admirado tan excelsas ruinas.
Muy interesantes creemos también los acuerdos tomados por la Diputación Arqueológica, con respecto a Itálica, en 1865 y que en su número de 26 de julio de dicho año publicó La Correspondencia de España.
Dice así:
"La Diputación Arqueológica de Sevilla ha presentado al Excmo. Cuerpo Provincial un luminoso informe como resultado de la visita girada a las ruinas de Itálica y ex-Monasterio de San Isidro del Campo. En este bien meditado trabajo, se pide el remedio de los muchos destrozos que se advierten en el citado ex-Monasterio, y para que los trabajos de excavaciones continúen y se conserven aquellos preciosos restos de la grandeza romana.
La Excma. Diputación Provincial, que tan celosa se ha mostrado siempre por las glorias de nuestro país, ha acordado acceder a todo lo propuesto por la ilustrada Corporación Arqueológica, disponiendo que se dedique cierta suma a la reparación del Monasterio; que los frescos notabilísimos que existen en uno de sus patios, se pongan a cubierto de nuevas destrucciones, y que se oficie a la autoridad eclesiástica para que no consienta que el magnífico retablo del célebre Montañés, se adorne en la forma que se ha hecho otras veces en el mes de María, cuidando de que en ninguna forma se consienta nada que pueda perjudicar en lo más íntimo a tan precioso monumento.
Con respecto a las ruinas de Itálica, se ha mandado formar el presupuesto de lo que podrá costar el quitar la tierra que ocupa el área del anfiteatro; que se deslinden los terrenos confinantes al dicho monumento; que en su día se vea la manera de adquirir terrenos para hacer exploraciones; y últimamente, la Excma. Corporación Provincial, ha dispuesto, conformándose con la Arqueología, entre otras cosas, que se cerque el nuevo mosaico descubierto y se reparen las tapias del de las Musas.
También se ha oficiado a la autoridad competente para que se entregue a la Diputación Arqueológica la celda que en el Monasterio de S. Isidro del Campo ocupó el R.P.V. Fr. Fernando de Ceballos, célebre autor de la Historia de Itálica, cuya obra se va a publicar por la Diputación Arqueológica que ha obtenido el permiso del Ilmo. Cabildo Catedral para sacar copia del manuscrito que existe en la Biblioteca Colombina. Aplaudimos con ese motivo al Ilmo. Cabildo y damos a la Diputación Arqueológica el más sincero parabién por su acertado pensamiento que aplaudirán los amantes de la ciencia y los eruditos."


AURELIO GALI LASSALETA. Historia de Itálica. municipio y colonia romana, Sevilla, Enrique Bergali, 1892, pp 70-81.
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