jueves, 1 de febrero de 2018

Un grito en el cielo. La torre infeliz.



Apenas calienta la luz última del horizonte, ensartada como una daga breve en las ramas bajas del olivar. El azul es alto, firme, tranquilo. Su azul es negro, profundo, grave. Solo dos o tres retazos del brillo de aquel azul persisten hoy: solo ruina, vida sin vida, ventanas que arrojan planta pobre y balcones sin nadie que los salude.
 

Si de por sí la piedra es triste, su piedra es una herida abierta. Apostado en la irregularidad del campo, la tristeza, la desolación y, sobre todo, la impotencia, se sienten cerca, como amigas en el lamento. Por el asfalto vuelan los días, los ojos que se vuelven, la mano en el cristal, el sueño del milagro, y el milagro que no llega. Sus muros, desiertos verticales y sin lomas, soportan estoicos los envites de la dejadez y la avaricia. Nadie llora hoy. Quizás nadie lloró nunca. Alguna vez esa hora deba llegar. Las grietas, lágrimas de tierra, surcan como cicatrices la torre fortificada y lastimera.
 
 
Los pájaros aguardan la noche avanzada en lo alto de esta espada triste, cuasi incolora e inerte. Nada de tiempos, de siglos, de incertidumbres. Pero, Fabio, estos siguen siendo campos de soledad. Solo queda nuestra voz, nuestra fuerza, nuestro grito en el cielo de esta espadaña infeliz, mausoleo de nobles y cuna de revolucionarios. Retiro de maestros imagineros y fuego de tesoros sin cálculo.  Su destino no está en nosotros. Su destino somos nosotros. (Manuel Lamprea Ramírez)


No podemos quedarnos impasibles ante estas desoladoras imágenes. 

 
Debemos insistir en volver a conseguir las partidas presupuestarias proyectadas en su día y que de una forma incomprensible se han perdido.
 
 
La rehabilitación estaba proyectada por fases programadas. Una vez restaurado supondría un motor económico para el pueblo al igual que ha sucedido en números casos similares en el resto de Europa.


 No queda otra que seguir, perseguir y persistir en reclamar la rehabilitación de la parte del monumento propiedad de la Junta, que se está cayendo ante nuestros ojos.

 
Recuperemos el proyecto integral de rehabilitación.
 
 
El proyecto se pondría en marcha ajustándolo a normativa en 30 días.
 
 
Una gran sala de exposiciones, un Centro de interpretación del Aljarafe... un innumerable conjunto de posibilidades que relanzarían la economía del pueblo.
 


Santiponce por su Patrimonio.
Defiéndelo,
¡¡¡ ES TUYO !!!!