domingo, 20 de enero de 2019

Corriendo hacia la meta. Cross de Itálica 2019


El entrenamiento.
Para afrontar cualquier objetivo, independientemente de su grado de dificultad, se antoja necesario un entreno previo. Ha sido un exigente período anterior, pruebas, horas de sufrimiento y gozo el que nos ha permitido llegar a la mañana de este espléndido domingo en unas condiciones idóneas para poder afrontar la carrera. El espíritu latente el año pasado, pesimista más bien sobre la posibilidad de que Itálica fuera algún día patrimonio de la Unesco, ha tornado en optimismo. Los acontecimientos desarrollados durante el año, las distintas campañas mediáticas y la iniciativa, muy entrenada y perfeccionada con la recogida de firmas, no podía sino hacer pensar que una vez en la línea de salida, la carrera iba a salir bien.
El compromiso.
Si hemos venido a correr, vamos a correr. Miembros de nuestra Asociación, Santiponce Despierta y voluntariosos jóvenes y algo menos jóvenes del pueblo, han trabajado de una forma generosa en la tarea de recogida de firmas . Generosa, y filantrópica porque ha sido una nueva muestra altruista por un interés común, no excluyente en absoluto para nadie. No se suelen individualizar los reconocimientos en estos escritos porque siempre se olvida a alguien. Que las imágenes hablen por sí solas. Si se puede permitir una licencia, la presencia de Doña Concha Cobreros puede abanderar la lista de los no enumerados.
La línea de salida.
Aquí, sabiendo a lo que venimos, cada uno va a lo que tiene que hacer. Lo de mis centuriones en el día de hoy es ya, como diría yo, insultante. ¡Han firmado hasta autógrafos! La estampa de La Centuria Romana de Santiponce en el Cross es ya tan o más reconocible que el mítico arco de llegada. El cariño y la admiración que reciben es sencillamente envidiable. El amor apasionado de las cámaras de televisión hacia los penachos rojos también lo corroboran. Aquí un servidor, el año que viene no corre y se va con ellos (bueno, me lo pensaré una vez más. Correr en Itálica es también muy envidiable).
El disparo.
Codazos, empujones, algún que otro reproche. El mundo de las carreras también tiene sus inconvenientes, sobre todo al principio. Luego todo se remansa. La Candidatura de Itálica ha sufrido, sufre y sufrirá vaivenes. Pero hoy, es domingo de Cross, y ya estamos corriendo.
El recorrido.
Es lo que tiene correr en casa. Es lo que tiene pisar su tierra. Es lo que tiene ver a tu gente. Esa gente vestida romana, ayudando. Por eso las quieres. Y hay cuestas, y charcas y giros y vientos. Son tuyos. Por eso los quiero. Duro, ingrato, desagradecido a veces. El recorrido no es fácil. Pero es mío y lo quiero. Itálica, yo no voy a parar. No he venido a pararme, ni yo ni todos los míos. Hoy todos han hecho ese recorrido. Todos, hasta nuestro emperador, Emilius.
La llegada y el éxito.
A ver si me confirman la cifra de firmas, pero tal y como se agolpaban delante de los libros, tal y como se amontonaban las muestras de solidaridad, entusiastas la mayoría de ellas, la iniciativa de recogida de firmas ha cosechado un enorme éxito.  Otra llegada más. Pero aún no he terminado el Cross. El Cross de los que hoy, los míos,  han llegado a la meta pero aún no lo han terminado, terminará cuando ese arco de llegada lleve el logotipo de la Unesco.

El cansancio.
No existe el cansancio cuando uno busca desesperadamente el abrazo de los compañeros, cuando se reparte el agua necesitada, cuando busca la mirada ilusionada. No hay cansancio cuando sabes que van a corren por ti cuando te estés cansando.

Agradecimientos.
Pues en fin, como siempre a los que hacen que esto salga tan bien: autoridades municipales, Director del Cross, Director del Conjunto Arqueológico, vecinos del pueblo, Cuerpos de Seguridad, etc. Y sobre todo, a estos que han salido en las fotos.
Nota: Si hay disconformidad con las imágenes de menores, por favor, comuníquenlo a través de los cualquiera de los medios de contacto de este blog.