sábado, 18 de noviembre de 2017

Un centurión en Itálica

Itálica la de los dos milenios de cielos estrellados, imagen de las fugacidades de la vida y vanidad de las glorias mundanas; la opulenta urbe capaz de parir hijos dueños del mundo, la de los edificios a escala sobrehumana. Itálica a la que cantó el poeta como campo de soledad donde vuelan cenizas desdichadas. Itálica, morada de la muerte.
Tras la ritual ceremonia en la que todo el peso de la historia cae sobre sus hombros, el centurión romano de Santiponce uniformado de ilusión cruza el dintel de los años, de los siglos y milenios y avanzando entre cipreses y sobre la arena del vetusto coliseo, planta su anudada sandalia. Las pálidas piedras y los ajados mármoles reciben los reflejos de vida que las resplandecientes corazas proyectan prolongando los líneas trazadas por el astro sol. El descolorido anfiteatro abarrotado ahora de tonalidades, dibuja tintes reverdecidos.
La vida ha llegado a la casa de la muerte. La muerte que ennoblecieron otros gladiadores es la vida que estos luchadores de entrañable semblante y paternal sonrisa, acercan a las revividas ruinas.
La mejor batalla no es la que se vence, sino la que no se inicia, y el centurión romano de Santiponce lo sabe pero no deja de afrontar su contienda. Peleará por seguir dando vida para él y los suyos, por dar vida a los que fueron y van a ser.  La única patria es la infancia pero el único país está en tus pies. Dirigentes que tenéis que dirigir, y dirigidos que no sabéis a dónde os dirigen, mirad vuestros zapatos y veréis vuestro país.
El centurión romano de Santiponce ha estado hoy en Itálica, y no lo ha hecho para blandir espadas, ni escuchar los gritos desgarrados de la ira o la derrota. Hoy  ha dibujado la mejor de sus sonrisas en el escenario del teatro de la muerte para volver a inundarlo todo de vida.

La Centuria Romana de Santiponce ha estado en la mañana de hoy colaborando con la Asociación de Empresarios de Santiponce para dinamizar nuevamente de forma desinteresada, un evento organizado en la Villa de Santiponce, en este caso la Ruta Gastronómica Romana.