domingo, 14 de enero de 2018

Santiponce antes de Roma



No se conoce el nombre con el que cita Apiano de Alejandría al poblado turdetano anterior a Itálica pero ya de antiguo se habían encontrado materiales prerromanos en la propia Vetus Urbs de Itálica. Fueron las excavaciones arqueológicas realizadas a principios de los años 70 cuando se pudo confirmar de forma categórica la existencia de un asentamiento indígena remontándose al menos a comienzo del siglo IV a.C. Este poblado, acomodándose a la topografía del terreno, abarcaría posiblemente en torno a unas 10 Has. y estaría formado por viviendas de planta rectangular, con muros de adobe sobre zócalos de piedra.
Conocido es el origen castrense del primer asentamiento romano en la península tras la batalla de Ilipa del 206 a.C. pero leyendo a Estrabón y al mismo Apiano podemos sacar en conclusión que el asentamiento en campaña de los romanos se produjo en lo que ya era una ciudad, que éstos se avecindaron en coexistencia con los pobladores turdetanos y que fue precisamente esta población y no la cercana Híspalis la que por una serie de razones estratégicas, fue la elegida para empezar a recibir a los emigrantes venidos directamente desde Roma.
La elección de este pequeño enclave turdetano para iniciar la romanización de la península aleja a Itálica de la idea aceptada durante mucho tiempo de ser un simple hospital de campaña. En primer lugar, nos encontraríamos unos nativos en su mayoría aliados que hubieran mostrado simpatía e incluso hubieran prestado su ayuda contra los cartagineses, al contrario de lo que sucedía en las grandes urbes como Híspalis, más reacias a adoptar un dominio extranjero. Así pues, y  poco a poco, coexistiendo y sin una ruptura traumática, se fueron aceptando las formas y costumbres de vida romanas en un claro ejemplo de sinoicismo al estilo de las colonias griegas.  Ayudaría incluso a esta integración el hecho narrado por Apiano en el que Escipión decidió para Cástulo (Linares), que la gobernara uno de sus propios ciudadanos. No parece pues que Itálica en sus comienzos hubiera modificado sustancialmente el ordenamiento ni urbanístico ni social de la antigua población turdetana y que ésta hubiera conservado una cierta autonomía organizativa bajo la tutela política y militar romana.
 En segundo lugar, este poblado turdetano estaba perfectamente comunicado por tierra con Híspalis, el Aljarafe y además al contar con un puerto fluvial al que llegaban embarcaciones de tipo medio por el Río Ribera de Huelva, conectaba con el Oeste, zona vital para sacar con seguridad los metales de Sierra Morena.
El enclave paisajístico en una pequeña elevación lo suficientemente suave y agradable, con vistas a la Vega del Baetis y con todas las posibilidades de autoabastecimiento, harían el resto.
La hipótesis de pensar en la existencia de una dípolis, es decir, que coexistieran un poblado indígena y una ciudad nueva creada y diferenciada no parece acertada ya que si bien en un principio se pensó en dos zonas distintas  (una indígena en el Cerro de San Antonio – Siete Revueltas – y otra romana en la zona de Los Palacios –Termas Menores), la división topográfica de estas zonas es moderna tras la construcción de la carretera de Mérida a finales s. XVIII y que tantos destrozos produjo en sectores urbanizados muy antiguos.  Así la aparición de unos restos en el número 12 de la calle Trajano que en un principio fueron datados cronológicamente en la época fundacional romana, no han podido contrastarse y sí cobra fuerza la teoría de ser un edificio público turdetano por la abundancia de materiales utilizados en el siglo IV a.C.
Sin embargo, varios datos parecen confirmar que este asentamiento indígena, no debía ser una entidad importante, por ejemplo, por la más que probable planta hipodámica (tipo campamento romano en cuadrícula) de la Vetus Urbs, como por el hecho de no haber conservado su nombre originario como la mayoría de grandes ciudades autóctonas (Astigi, Corduba, Urso, Híspalis…). El nombre de Sancios, atribuido en un principio, proviene de una equivocada tradición literaria al unirlo con el nombre actual de Santiponce, que recordemos no ocupa la Itálica preadrianea hasta el principio del siglo XVII.

Equipo de Redacción


Bibliografía básica: Itálica Arqueológica (Caballos, Marín y Rodríguez). Las Raíces Béticas de Trajano (Alicia Mª. Canto)
Foto:  Claudio Ptolomeo. S II d.C. (Hispania Baetica). The British Library (Londres).