sábado, 20 de octubre de 2018

Viaje al centro de...Nuestra Tierra. Cripta del Patio Banderas.

Patio de Banderas, Sevilla. Despojen sus ojos de la belleza que les rodea, e imaginen un pequeño poblado de chozas sobre una tímida atalaya junto al mar, abrazado por arroyos presurosos por descansar en la inmensidad de la sal. Los primeros sevillanos, herederos de una estirpe de constructores de dólmenes se afanan en extraer las riquezas que esta nuestra hermosa Tierra nos ha regalado. Sevilla, s.IX a.C.
Un poco más tarde, ayer, el prisma puro de Sevilla que cantó el poeta, se asomaba curioso y vigilante y realizaba el recuento de miembros "acreditados" para la ocasión, D. Miguel Ángel Tabales, Arqueólogo, Doctor en Historia y responsable de la excavación realizada en el subsuelo del Patio Banderas nos recibe puntual y cortésmente a la entrada del recinto.
Agradeciendo las gestiones realizadas por nuestro Secretario y en especial a las realizadas por el Presidente de ADEPA, D. Joaquín Egea, artífice y causante de nuestra privilegiada visita a la Cripta empezamos a sumergirnos uno a uno por las escalinatas habilitadas con la sensación real de ir bajando siglos en vez de escalones.


Previamente y bajo la verde sombra de los afamados naranjos, D. Miguel Ángel Tabales nos informó sobre el auténtico rosario de vaivenes políticos sufridos por el Plan Especial de Protección del Sector 6 que contempla la excavación integral de todo el área del Patio de Banderas y que permanece pendiente de que alguna corporación municipal se atreva con su aprobación definitiva, cuya gestión y financiación correrían a cargo del propio Alcázar. El objetivo final de la excavación, aparte de su estudio científico, conllevaría la adecuación a la visita turística como complemento indispensable para conocer no solo la historia del Alcázar sino la de la propia ciudad de Sevilla. Y tal y como nos dijo D. Miguel Ángel Tabales, esperemos que todos podamos verlo.


Una vez en la cripta, rápidamente tomamos conciencia de la importancia histórica del espacio en el que nos hallábamos. Así y perfectamente estructurada, la explicación del Doctor Tabales nos va desplazando por la línea temporal de la ciudad en la que tras una primera etapa de la Edad del Hierro nos sitúa en la época fundacional propiamente como colonia fenicia en el siglo IX a.C. (nos detalla los hábitos alimenticios de sus habitantes), hasta situarnos en el siglo I de nuestra era fecha, fecha aproximada del Foro Portuario en cuya planta baja nos encontramos.


Hay que tener en cuenta que la desembocadura del Guadalquivir se encontraba en Alcalá del Río y que la costa estaría en la Avda. de la Constitución. El primer chiringuito de Sevilla no estuvo en Matalascañas sino en la calle Miguel de Mañara y prueba de ello lo dan los restos encontrados de "cañaíllas" y mariscos varios. La confluencia del Río/Mar por un lado y del arroyo Tagarete por otro, hizo de este promontorio triangular el lugar idóneo para el tráfico marítimo de Hispalis. Mucho nos ha llamado la atención el Tabularium con el suelo original de opus signium, y el relato de la diosa Isis con niño encontrada en el siglo XVIII en la actual puerta del Apeadero, a la que se le perdió la pista hace tiempo y a la que se busca desesperadamente por algún lugar de Italia. Más que interesante ha sido la apreciación sobre la continuidad en la tradición de representar Diosas con niño que, en una ciudad tan mariana como Sevilla y habida cuenta de la veneración a imágenes de Vírgenes como la de los Reyes, la Antigua o Rocamador, todas con niños en sus regazos, creo que no debe dejarse pasar de lado.


Como si fueran páginas de un libro de historia, la línea temporal trazada por el Doctor Tabales nos muestra físicamente las huellas del tsunami que en el s. III arrasó la zona portuaria e hizo desplazar hacia la zona de la Alfalfa y Cuesta del Rosario y aledaños el centro neurálgico de la Hispalis tardo romana. No será hasta la época visigoda cuando se establecen nuevos asentamientos en la zona, vestigios que nos han llegado perfectamente identificados como muro de un monasterio que perduró casi cuatrocientos años conviviendo con la dominación musulmana, no sin antes sufrir la destrucción total por parte de una incursión vikinga en el siglo IX. La historia de Sevilla nos relata cómo la ciudad ha sido capaz de nacer, morir y renacer de sus cenizas.

Anterior a la época almohade, D. Miguel Ángel Tabales nos explica cómo la aparición de una puerta cegada desde esa época que formaba parte del primitivo acceso al Alcázar permitió fechar su construcción al siglo IX.
Antes de abandonar la cripta, y tras las la ingente cantidad de datos aportados, mis interrogantes sobre Sevilla como cuna de occidente o emplazamiento de la mítica Tartessos, como no podía ser de otra forma en una disciplina científica como es la Historia, no pudieron responderse al no estar probadas las posibles evidencias.
Con la petición de que esta visita sirva para divulgar las excepcionales características de este espacio, mínimo (130m2) en comparación con el resto excavado (700m2) y la esperanza de poder disfrutar de la puesta en valor del yacimiento completo, nos despedimos muy agradecidos no solo por tan completísima exposición sino por la aportación de su libro "Excavaciones arqueológicas en el Patio Banderas" a la biblioteca de nuestra asociación.


Juntas y de la mano, la apasionante historia de la Historia, verdadera vertebradora entre generaciones y la imaginación, actividad vital inigualable de nuestra mente humana. Esa imaginación que nos hizo entrar en la Cripta como si fuésemos personajes de una novela de Julio Verne y salir de ella como hijos de otro Julio, en este caso, César.




















Suelo original de opus signium

Columnas del foro portuario de 8 m en su origen

Restos de lápidas funerarias

Muros del almacén

Columnas del pórtico de acceso al foro portuario



Sedimentos del tsunami del siglo III